Tras el puente…
Decían los entendidos en huertos que cuando más se trabaja es cuando hay que prepararlo, labrarlo, estercolarlo y adecuarlo para recibir los planteros. Y que una vez plantadas las hortalizas, todo consistía en limpiar de malas hierbas de vez en cuando y en regar adecuadamente a los calores y temperaturas de la temporada. Y decían bien. Hoy ha sido un día suave de trabajo, entretenido, tranquilo… sin sobresaltos.
He soltado la tierra con el escarificador y las hortalizas que están más juntas las he mullido con la azadilla de mano. No ha sido un gran trabajo, debo decirlo.
He colocado unas cuantas salidas en los tubos de riego de las alcachofas, pues veía que no se regaban adecuadamente y poco más he hecho. He charlado un ratito con los vecinos, he tomado el sol, he contemplado los huecos vacíos de los pepinos (a la espera de que mañana, en el taller de plagas que ofrece el Hortal, me ayuden a solucionar el problema) y me he marchado para casa. Como mañana jueves volveré por la tarde, no me ha preocupado en exceso si estaba todo bien regado o no, pues sé que aguantarán hasta mañana sin problema. He visto que los tomates ya se encaminan hacia el cielo, lo cual me da muchas esperanzas de poder comer tomates bien pronto una vez que pase este mes de mayo. Los pimientos están todavía un poco “apocados” no sé si por que necesitan más tiempo o porque les falta algo que no les doy. Las patatas van como siempre magníficas y prometen grandes alegrías. Las demás hortalizas: cebollas, puerros, lechugas, rabanetas, borrajas, zanahorias… siguen su camino y van progresando adecuadamente.
Las fotos de esta mañana son:


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