Posteando
Esta semana de cierzo fuerte y frío, me ha tocado terminar de poner los postes que deben cercar el perímetro del huerto. He tenido que colocar otro cañizo y también los diez metros de malla conejera del lado sur del huerto. Pero esta vez se me dio bien y no sufrí tanto de mis articulaciones como la jornada anterior.
Lo cierto es que lo primero que hice antes de acudir a mi cita hortelana semanal fue comprarme una buena "maceta" de acero con un buen mango de madera. Gracias a esta maceta, pude ayer colocar los postes con pocos golpes de mano, haciéndoseme la tarea más suave y llevadera, a pesar del viento.
Lo cierto es que no había nadie en el huerto: ni vecinos conocidos ni desconocidos. Nadie. Y es que la climatología a veces es tan asquerosa que en lugar de disfrutar y expandirse, uno lucha y se encoge como protección de tanto punto débil como parece haber en el cuerpo.
Ahora solo me falta hacer las puertas de las dos calles y reinstalar el sistema de riego por goteo.
Lo de las puertas no tiene demasiado problema, pues he pensado en utilizar unos cuantos postes más iguales que los que he clavado y simplemente atornillarlos y reforzarlos con alambre. Y para el centro, un poco de tela metálica y ya está. Lo importante es que no pesen mucho y que se muevan con relativa facilidad. He visto las de los huertos vecinos y realmente están hechas con unos cuantos listones y algo de tela, a veces metálica, a veces verde de plástico simplemente.
Con respecto al riego, tengo que tirar la línea principal a lo largo del lado norte de los bancales y hacer allí las conexiones a los diferentes bancales. Dice Jacinto, el gerente, que no es difícil, pero sé que me llevará algún tiempo.
Más adelante me compraré un aparato de riego automático para cuando no pueda ir a regar y para cuando en los días y meses de calor se necesite regar varias veces seguidas.
Así ha quedado el huerto en esta jornada:













Comentarios
Publicar un comentario