Los primeros trabajos

Esta semana pasada hizo mal tiempo, con cierzo y lluvia, lo que me impidió dedicarme a los trabajos preparatorios del huerto. Pero ayer miércoles por fin pude empezar las actuaciones.

Había comprado diferentes materiales para mi propósito: diez postes delgados y seis postes más gruesos para establecer un perímetro alrededor del huerto. Este perímetro tiene como finalidad proteger con un cañizo el huerto de los vientos del noroeste (cierzo) que suelen dejar las plantas maltrechas. Y por otro lado, proteger la plantación de los conejos que parece ser que pululan por la zona.

Lo primero fue clavar los postes gruesos y después los finos, consiguiendo con ello delimitar tres costados del huerto. El trabajo no fue placentero, cierto es, pero gracias a la maza de un nuevo compañero llamado Juan y a los buenos augurios de mi otro compañero, José, conseguí hacerlo en unas tres horas.

Las bridas que compré para sujetar el cañizo eran demasiado finas y cortas, así que tuve que pedirle alambre a otro vecino llamado Pablo. Gracias a su alambre conseguí dejar fijado definitivamente el cañizo a sus postes.

Una mala noticia fue que el sistema de riego que Jacinto, el encargado, me había prometido conectar, resultó un fiasco porque la unión antigua se dispone a lo largo del huerto y va dividido en dos vertientes: una a mi huerto y otra al huerto de al lado. Es decir, están las dos sindicadas y por lo tanto hay que anular una para que la otra pueda funcionar. A pesar de la mala noticia, Jacinto se ha ofrecido a ayudarme a instalar el riego por goteo y me ha dicho que es "super fácil", lo cual no me acabo de creer. Sin embargo, con su ayuda, seguro que consigo dejarlo instalado pronto.

Mi último trabajo del día fue revisar las maderas de los bancales para poner unas escuadras en sus juntas y de ese modo asegurar la estructura ye impedir que la tierra se salga de los bancales. No fue misión difícil pero como tenía las manos atontadas por los golpes dados con la maceta a lo largo de la mañana, me fallaba la sensibilidad y fue un trabajo de relojero más que de carpintero.

En resumen, ha sido una buena jornada y me ha dado mucho gusto estar al aire, entretenido y trabajador, dejando que mis manos aprendan el oficio. Para la semana que viene me queda instalar la malla conejera, comprar más postes y más malla e instalar el riego. Tengo que dejarlo todo hecho porque en marzo empezamos ya con la siembra de las patatas y lo que caiga.

Las fotos del proceso las pongo a continuación:











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